Praderas submarinas llenas de vida
En las zonas de poca profundidad y aguas tranquilas, las plantas superiores y las algas forman extensas praderas submarinas ricas en vida marina.
Este ecosistema se caracteriza por ser menos agitado y recibir menos luz que las aguas superficiales, lo que influye directamente en el tipo de vegetación y en el paisaje submarino.
La atenuación progresiva de la luz con la profundidad provoca un cambio en la vegetación. Las especies adaptadas a mucha luz (fotófilas) van siendo reemplazadas por aquellas que viven mejor en condiciones de poca luz (esciófilas).
En estos algares podemos encontrar algas verdes que se fijan al sustrato mediante rizoides, pequeñas estructuras similares a raíces que las mantienen ancladas al fondo.
La acumulación de hojas y frondas que caen y se descomponen provoca que el fondo se vuelva más fangoso, enriquecido en materia orgánica.
Este proceso favorece el desarrollo de una comunidad marina diversa y dinámica.
La fauna de peces asociada a esta comunidad vegetal incluye alrededor de 50 especies, entre las que destacan: góbios, blénios, salmonetes de roca.
De forma ocasional, estos espacios también son visitados por juveniles de especies litorales, que encuentran en los algares un refugio seguro durante sus primeras etapas de vida.