Comunidad de costa rocosa

Las zonas costeras rocosas de poca profundidad, próximas a la costa, son uno de los entornos más dinámicos del litoral marino. Una gran variedad de refugios naturales que favorecen la presencia de una gran diversidad de especies.

Comunidad de costa rocosa poco profnunda

Un hábitat lleno de refugios naturales

La presencia de grietas y cuevas sirven de refugio a numerosos organismos marinos.Se trata de una zona de aguas transparentes y altamente oxigenadas, generalmente más cálidas que las capas inferiores, lo que favorece una gran diversidad de vida.

Vegetación y luz: la base del ecosistema

En estos fondos se desarrolla una vegetación fotófila, que necesita abundante luz solar para crecer.

Destacan las algas verdes y algas pardas, que forman la base de la cadena alimentaria y contribuyen a la complejidad del ecosistema.La combinación de luz, refugios y alimento convierte esta zona en un entorno de gran heterogeneidad biológica.

Estrategias de defensa y camuflaje

Los animales que habitan estos ambientes han desarrollado diferentes mecanismos de defensa, como espinas asociadas a glándulas venenosas o la adopción de colores crípticos, que les permiten confundirse con el entorno rocoso.También son frecuentes las especies que buscan protección en grietas y agujeros de las rocas, como la morena (Muraena helena) y el mero (Epinephelus marginatus)