El pulmón verde del Mediterráneo
La posidonia (Posidonia oceanica) es una planta marina endémica del Mediterráneo, que forma extensos prados submarinos ondulados.
Estos prados proporcionan cobijo y alimento a una gran variedad de especies marinas.
Es importante destacar que la posidonia es una planta superior, no un alga, y cumple un papel fundamental en el equilibrio de los ecosistemas costeros.
Los prados de posidonia son una de las comunidades más características del litoral mediterráneo. Se desarrollan sobre fondos de perfil suave, preferentemente arenosos, en zonas protegidas de fuerte oleaje, y a profundidades que van desde casi la superficie hasta los 35 metros.
La posidonia produce una gran cantidad de materia orgánica y oxígeno.
Se estima que 1 m² de hojas puede generar hasta 10 litros de oxígeno al día, enriqueciendo de forma notable otros ecosistemas marinos.
Además, en muchas bahías y playas, la posidonia forma arrecifes naturales que ayudan a evitar la erosión costera y la desaparición de playas.
Actualmente, los prados de posidonia se encuentran en regresión debido a:
Proteger la posidonia es esencial para conservar la biodiversidad marina, mantener playas saludables y garantizar la calidad de las aguas del Mediterráneo.
Las hojas de posidonia sirven como soporte para numerosos organismos, tanto algas como animales, especialmente briozoos e hidrarios, formando el conocido fieltro epífito.
También acogen a una gran diversidad de peces e invertebrados, que utilizan este hábitat como zona de alimentación, refugio, apareamiento y reproducción.
El sedimento asociado permite además el desarrollo de moluscos bivalvos y numerosos gusanos marinos.
Estas praderas funcionan como zonas de cría, alimentación y refugio, siendo esenciales para la renovación de las poblaciones marinas.